Antecedentes/
estado de la cuestiÓn


Objetivos


HipÓtesis


MetodologÍa


Plan de trabajo

 

Autor no identificado, “Tenerife. Aguaderas”, c. 1910, Colección particular, Santa Cruz de Tenerife.
Autor no identificado, “Tenerife. Milk Maid”, c. 1905, Colección particular, Santa Cruz de Tenerife.
Antecedentes y estado de la cuestión
En las últimas décadas hemos asistido en Canarias a un extraordinario auge de  actividades relacionadas con la recuperación, la investigación histórica y la divulgación de las imágenes fotográficas.

La publicación de numerosos trabajos sobre la Historia de la fotografía en Canarias y la presentación de exposiciones monográficas sobre la obra de algunos pioneros de la fotografía, han alentado, tanto entre el público en general como entre los gestores institucionales, una creciente sensibilidad sobre los valores sociales, culturales, documentales y artísticos de este tipo de imágenes.

Sin embargo, esta renovación de las formas de ver y de pensar las imágenes fotográficas como parte de nuestro patrimonio histórico, tropieza aún con una serie de limitaciones de carácter coyuntural que, de no mejorarse, podrían llegar a afectar a la preservación de nuestro legado fotográfico.

Así, aún hoy nos enfrentamos a dos importantes lagunas en este sector:

la falta de una legislación adecuada que sirva de marco real para la protección de estos materiales gráficos, ampliando el concepto obsoleto y restringido propuesto en la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias (Título III, Capítulo II, Artículo 73), en el que sólo se considera como imágenes protegidas aquellas anteriores a 1900 y sólo desde su perspectiva etnográfica como “referencia y documentación de la historia de las Islas”; y,

la carencia de un organismo especializado de carácter público y dimensión regional (Fototeca de Canarias), capaz de potenciar una política coordinada y sistemática de localización, recuperación, catalogación, conservación y seguimiento de materiales fotográficos existentes en el conjunto de las Islas. Este vacío de infraestructuras se ha visto compensado, no obstante, con la creación de algunos centros (por ejemplo, el Centro de Fotografía “Isla de Tenerife”, en Santa Cruz de Tenerife) o de fondos específicos (el Fondo fotográfico de la FEDAC, en Las Palmas de Gran Canaria) y de otros archivos de menor magnitud y con un ámbito de actuación local o insular.

A pesar de este panorama irregular, tenemos la suerte de contar con un excelente repertorio de fondos y colecciones públicas y privadas, de distinto signo y entidad, en los que prácticamente se condensa nuestro frágil legado fotográfico. Así, por ejemplo, una buena parte de los archivos de nuestras instituciones públicas (Cabildos, Archivos provinciales, Ayuntamientos, Universidades, Museos), cuentan con fondos fotográficos –en ocasiones de gran envergadura–, procedentes en su mayoría de donaciones, depósitos o adquisiciones por compra o por encargos.

Junto a esos fondos públicos, habría que destacar también el papel esencial jugado por las colecciones particulares que contribuyeron al rescate del patrimonio fotográfico en un momento en el que estos materiales prácticamente no eran valorados ni reconocidos como objetos de estudio histórico. La mayor parte de estas colecciones se caracterizan por compartir problemas similares como son la ausencia de inventarios y catálogos o las inadecuadas condiciones de conservación.

La desaparición irremediable de multitud de fondos y materiales fotográficos debe ser para nosotros un amargo estímulo: si por negligencia, incultura o insensibilidad se ha perdido para siempre una parte considerable del patrimonio fotográfico de Canarias, corresponde a nuestra generación la responsabilidad de recuperar y salvaguardar las imágenes que han llegado hasta nosotros.

Excepto algunas intervenciones concretas y puntuales en archivos y colecciones fotográficas llevadas a cabo en los últimos años, el modelo del trabajo de conjunto que aún falta por hacer en nuestras islas lo encontramos en otras Comunidades Autónomas españolas donde se han practicado experiencias similares a realizamos en este Inventario. Entre esas experiencias destacan fundamentalmente los dos proyectos iniciados en Cataluña y Baleares en la década de los 90 y que dieron como resultado la publicación de sendos libros: el Llibre blanc del patrimoni  fotogràfic a Catalunya (1996) y la Guia d’arxius, col·leccions y fons fotogràfics i cinematogràfics de les Balears, 1840-1967 (2004). 

En la actualidad, se realizan también otros trabajos en esta línea como el Proyecto Isurkide, iniciativa del Photomuseum, en Zarautz, que pretende “promover la recogida de información de todo género que tenga relación con el arte fotográfico en el País Vasco”.